Jhonny Barreto, agradecido con el fútbol

Perfil Atlético

 

 

Son 48 años de vida, de los cuales casi 40 han estado dedicados al deporte rey. Jhonny Barreto, caraqueño, salsero y enamorado de la playa, es un hombre callado y trabajador. En cualquier momento del día se le puede encontrar en una cancha de fútbol, profesional o escolar, siempre concentrado en una labor que incluso en los días más duros, no le impide saludar amablemente a todos aquellos con quienes se cruza.

 

 

 

Una posición de mucha responsabilidad

 

Un 29 de abril en la Maternidad Concepción Palacios, Ruth Cantillo lo trajo al mundo y es ella a la primera que nombra cuando agradece lo que es hoy en día. Jhonny descubrió su pasión por el fútbol en el Centro Juvenil Don Bosco cuando tenía diez años de edad: “Todas las tardes iba a ese sitio y me gustó mucho, una tarde pedí permiso para entrenar y me dejaron”, aunque empezó como lateral derecho, confiesa que no lo disfrutó demasiado; “Más adelante me llamó más la atención ser arquero. Hasta el final de mi carrera me gustó y me sigue gustando”.

 

De manera coloquial explica el compromiso que requiere su función: “Es una posición bastante complicada y de mucha responsabilidad porque detrás del portero solo está la malla. Si el portero se equivoca, es gol y ahí no hay nada qué hacer pero cuando juegan los defensas, los medios o los delanteros, siempre hay alguien que hace el quite, como quien dice”.

 

Freddy Romero y Hernán Díaz fueron sus primeros entrenadores en el centro juvenil, donde también practicaba el equipo Central Madeirense, dirigido por Manuel Plasencia: “Él y su asistente Franklin llegaban temprano y veían nuestros entrenamientos, un día se me acercaron y me preguntaron si estaba interesado en jugar con ellos en Primera División”, así con apenas 16 años empezó su andar profesional cuando el equipo disputaba el Torneo Ibérico: “Me pidieron que fuera a entrenar con ellos los martes y jueves en la noche, ahí fui integrándome más responsablemente con el fútbol”.

 

El salto al equipo grande no demoró pues apenas dos años después Plasencia tomó las riendas del Caracas FC y llevó a Jhonny con él: “Estuve 12 años jugando ahí. La experiencia fue muy buena, la mejor de mi carrera”. Definir la importancia de la institución en su vida no le cuesta, fácilmente dice: “A Dios, a mi mamá y al Caracas le debo todo lo que tengo en el fútbol”.

 

Situaciones extra-futbolísticas propiciaron su salida del equipo rojo y después de una corta pasantía en Trujillanos FC de la mano de Rafa Santana, decidió culminar su carrera como jugador en el año 2000.

 

De su etapa en el equipo capitalino guarda gratos recuerdos, en especial su primera participación internacional: “Cuando quedamos campeones la primera vez y fuimos a la Copa Libertadores. En ese momento lo vi como lo que más disfruta un futbolista, jugar Libertadores”. Con el Caracas FC fue parte de la delegación en cuatro ediciones de la máxima competencia de torneos en América Latina, y una Copa Merconorte, ahora conocida como Copa Sudamericana.

 

 

 

Cambiaron las funciones

 

“Fue bastante difícil. Todo lo que uno recibe del fútbol es muy difícil tenerlo después de que uno sale”, explica el ‘profe’ sobre su proceso de adaptación a la vida después del retiro profesional. Sin embargo, reconoce y agradece que “Siempre hay gente de fútbol que te tiende la mano”, ya que fue por el estratega Alberto Fros que consiguió su siguiente contrato, esta vez como entrenador de fútbol menor en el Club Hebraica, institución en la que estuvo casi tres años.

 

Las oportunidades siguieron llegando y Daniel De Oliveira lo invitó a formar parte del grupo de instructores del Colegio Jefferson, donde ha trabajado por 14 años: “Empecé como entrenador de una categoría, y luego fui alternando entre llevar una categoría y ser entrenador de porteros, ahora soy coordinador de entrenadores y también entreno a los porteros”, comenta.

 

Su regreso al fútbol profesional no se hizo esperar, aunque esta vez las funciones serían diferentes; ya no tendría la responsabilidad de evitar los goles del equipo contrario sino que sería el encargado de guiar a los arqueros en su misión. Otro cambio no menor es que ahora vestiría de amarillo y negro: “Cuando traen al Táchira a Caracas nuevamente apareció Manuel Plasencia, me preguntó si estaba interesado en trabajar con ellos, los porteros eran Leo Morales y “Arepita” (Geancarlos Martínez). Le dije que sí”.

 

La experiencia le abrió las puertas a un mundo nuevo para el que, sin saberlo, había pasado varios años preparándose. “Allí empecé a empaparme en el trabajo como preparador de porteros, como fui uno y sabía cómo era, lo que debía hacer era leer, comprar libros, ver videos y así fui adaptándome la situación que hasta ahora he aprendido y he aprovechado”.

 

Cuando el Deportivo Táchira dejó la capital del país (estuvo en Caracas por las refacciones del estadio Pueblo Nuevo), Jhonny empezó a trabajar con el equipo del Centro Ítalo, que era entrenado por Alessandro Corridore y asistido por Alberto Fros quien lo invitó al cuerpo técnico. “El equipo ascendió a Primera División, trabajé con ellos hasta que lo vendieron. Nunca dejé el colegio. Siempre que le des responsabilidad a los dos trabajos, se puede mantener”. Luego, de nuevo llamado por Manuel Plasencia, estuvo trabajando en el Petare FC por dos años. También tiene en su haber un par de pasantías Vinotinto con la Selección de mayores y el grupo Sub 17.

 

 

 

A la #RazaAtlética

 

En su trabajo como instructor escolar compartía con Jair Díaz, el coordinador del Colegio Jefferson, quien además formaba parte del grupo técnico del Atlético Venezuela y lo invitó a formar parte de esta familia. Desde la pretemporada del Torneo Adecuación, Jhonny Barreto ha sido el preparador de porteros del equipo nacional; “He estado aquí desde hace dos años gracias a él (Díaz) y al entrenador Nerio Hernández”.

 

Califica como “muy buena” su experiencia con la Raza Atlética: “Atlético es uno de los pocos equipos tan organizados en cuanto a logística, cancha, hoteles, en el pago que es importante para todos, en apostar a los jóvenes”. Sus aspiraciones para la institución no se quedan cortas pues su pasado le permite conocer metas realizables: “Dios le dé mucha vida al dueño y a toda la organización para que sea lo que logró ser CFC, que Atlético Venezuela logre llevar tanta gente al estadio como lo hicieron ellos”.

 

El buen andar del arco nacional, con actuaciones aplaudidas como las del joven Jesús Briceño esta temporada, dan cuenta de una labor exitosa por parte del ‘profe’ Barreto, quien asegura disfrutar lo que hace: “Como entrenador disfruto la enseñanza que les doy a los muchachos que están comenzando, a veces me veo en ellos. Me siento muy complacido de ayudar a que sean cada vez mejor, no por mí sino por ellos. Yo le doy los consejos y ellos lo ponen en marcha”.

 

La instrucción a la nueva generación no pasa solo por compartir conocimientos tácticos, Jhonny les señala constantemente la importancia de valorar las oportunidades que reciben: “Ojalá estos muchachos aprovechen lo que les da el club, sobre todo los jugadores jóvenes. Desearía que en mi época hubiese habido entrenadores de porteros, creo que esta juventud de arqueros que hay ahorita deberían aprovechar eso porque ayuda muchísimo”, completa.

 

 

 

“Lo mío es la playa”

 

Una mirada a su vida personal nos permite conocer que desde hace 28 años convive con su pareja, Ligia Margarita, quien se desempeña como fisioterapeuta y es la madre de sus dos hijos; Bianca Natacha de 22 años, recientemente graduada como enfermera, y Jhonny Andrés de 16, estudiante de bachillerato.

 

Con su familia pasa el tiempo libre, que aprecia porque es escaso debido a los compromisos laborales de él y su esposa: “Trato de disfrutar el tiempo que tenemos juntos, salir una o dos veces al mes a comer nosotros cuatro”. En la gastronomía no es exigente: “En la casa me gusta comer carne y en la playa, pescado”.

 

Para nombrar su lugar favorito no duda un instante: “Disfruto y descanso en la playa. Mi esposa a veces dice por ejemplo que vayamos a Mérida y yo lo que quiero es playa. Es lo mío”. Y en la música también están claros los intereses, la salsa “de antes”, aclara, y el New Wave son los géneros predilectos, un gusto que también comparte con su señora.

 

Jhonny Barreto es un hombre de ideas claras, con prioridades establecidas y un gran sentido de pertenencia, sus arqueros admirados son Cesar “Guacharaca” Baena y Daniel Nikolac y si le preguntan si es fanático de algún equipo, así explicará que se identifica con el Atlético Venezuela: “Yo soy muy nacionalista. Creo que tenemos que querer lo nuestro primero y después lo demás. Uno tiene que estar con quien está”.