Yangel Herrera, sinónimo de trabajo

 

Perfil Atlético

 


En Yangel Herrera juventud no significa inexperiencia, con apenas 18 años de edad ha demostrado talento y tesón para abrirse paso en el atestado mundo del fútbol. Desde el inicio de su carrera en una escuela de Maturín hasta debutar en la Selección Nacional absoluta, no ha parado el trabajo ni el esfuerzo que todos quienes lo rodean siempre destacan.

 

Del béisbol al fútbol

 

Su carta de presentación habla de la importancia de su familia, Yangel es la unión de Yasmely y Ángel, sus padres que aunque separados desde hace varios años se mantienen en contacto para apoyarlo en lo que necesite. Nació el 7 de enero de 1998 en La Guaira donde hizo del béisbol el pasatiempo de su infancia. A los diez años se mudó con su madre al pueblo Aragua de Maturín en Monagas; “Es un pueblo muy futbolero; se vive el fútbol de otra manera allá. Muchos buenos jugadores han salido de allí como Renzo Zambrano que está jugando en el Valladolid y Soleidy Rangel que juega fútbol femenino también es de ese pueblo”, explica.

 

Empezó a entrenar en el fútbol porque era lo que hacían sus primos, “Llegué un poco perdido porque en La Guaira lo que practicaba era béisbol y no me gustaba. Fui mejorando poco a poco mi técnica porque al principio no coordinaba mucho los movimientos”, recuerda al tiempo que asegura que en sus inicios jugaba como delantero pero “poco a poco fui desenvolviéndome como volante por fuera y también volante cinco”.

 

La escuela Unión Atlético Piar fue testigo de los primeros contactos de Yangel con el balón, luego formó parte de la selección estadal de Monagas al clasificar en un try out y su participación en los juegos nacionales en los que quedaron campeones, le otorgó la invitación de la Escuela Mejía a la que se unió y donde empezó su actuación en torneos interregionales.

 

 

Me fueron conociendo a nivel de estado y creo recordar que a los 15 años me fui al Monagas a jugar Serie Nacional Sub 18 y empecé a entrenar con el equipo de Segunda División. Con los 16 años recién cumplidos pude debutar en la Segunda División con el Monagas Sport Club”. Su desempeño en el equipo alcanzó los dos años y un logro memorable, el ascenso a la categoría de oro del fútbol venezolano: “Estuve jugando un año en Segunda; un torneo que no clasificamos y luego en el que clasificamos a Primera División. Fue un año donde hubo dos ascensos; en el segundo logramos subir”.

 

De su paso por Monagas no solo atesora el logro en el palmarés “subir el equipo de esa manera creo que fue una de las cosas más bonitas que he logrado en mi carrera”, sino además el apoyo de la gente que sigue viviendo de cerca cada paso que da: “Pude hacer un buen torneo y en la final le pude marcar dos goles a JBL Zulia y lograr el ascenso con un gran ambiente en el Comanche Bottini, a eso se debe ese cariño. Todavía me escriben y me dan buenos consejos. Son un apoyo incondicional”.

 

La Raza Atlética y el sueño Vinotinto

 

Una vez cumplido el encargo en Maturín, decidió buscar un equipo con mayor estabilidad en la Primera División: “Había varias ofertas y mi representante y yo tomamos la decisión de venir aquí al Atlético Venezuela y gracias a Dios me ha ido de una buena manera acá”. En el equipo nacional, disputó en el pasado semestre 15 partidos por el Clausura, de los cuales fue titular en 14, marcando dos goles en 1.244 minutos en cancha, en tanto que por Copa Venezuela jugó tres partidos (todos como titular), acumulando 239 minutos.

 

Ser miembro de la Selección Nacional parece haber estado escrito en el destino del Yangel Herrera, sin embargo la constancia y el esfuerzo han sido acompañantes claves de un talento innegable. Desde su infancia participó en la Vinotinto y abrió la puerta de su trabajo como representante de la bandera nacional en distintas categorías: “Luego hacen un mundialito en Caracas con la Liga Premier, una selección que tenía Rafa Santana y llego a los últimos módulos de esa selección y quedé entre los que iban a jugar el mundialito”, a este logro le atribuye algo de suerte pues el equipo estaba trabajando desde hacía varios meses y él llegó en la última semana de la concentración.

 

Su primer partido en ese equipo jugó como central, dos partidos más tarde ya portaba la cinta de capitán. La evolución fue veloz: “Previo a ese mundialito había una base que era la Selección Sub 15 Vinotinto y ahí fui a los módulos, entrenando fuerte y ganándome el puesto; primero en la Sub 15 y luego siguiendo el ciclo con la Sub 17 con el mismo técnico que era Ceferino Bencomo, y ya ahí en esos suramericanos que participé me fue bien con él”, asegura.

 

Como es natural por su desempeño, su camino siguió con la Selección Sub 20 de la mano de Rafael Dudamel: “Fue un ciclo que empezamos desde hace un poco más de un año. Dudaba cuando iba a salir la convocatoria del primer módulo del ciclo Sub 20, era otro entrenador y las bases eran 97 y son tomados en cuenta pocos 98. Gracias a Dios pude salir ahí y empezar a trabajar y ganarme la confianza del técnico al pasar de los módulos”.

 

 

Sobre ese grupo del que ha formado parte y los retos que tienen planteados a corto plazo, se siente a gusto y afirma: “Tenemos una gran selección con gran talento, hay muchos jugadores que se desenvuelven en la Primera del fútbol nacional y creo que vamos a hacer un buen papel en el Suramericano”, competición que se jugará a partir del venidero mes de enero.

 

Cuando piensa en los recuerdos más preciados de su carrera, cronológicamente asegura que lo marcó el ascenso con Monagas SC pero recientemente se sumó un momento que permanecerá por siempre en su memoria: el debut de manera oficial con la Selección Nacional absoluta el 11 de octubre en el partido de eliminatorias ante Brasil. “Estoy muy contento y muy alegre por este momento que estoy viviendo, de formar parte de la selección absoluta, es algo que había soñado. El simple hecho de ver esos jugadores años atrás por la televisión y ahora compartir con ellos”, dentro de los cuales destaca a Tomás Rincón, un futbolista que admira y a quien considera un ejemplo a seguir.

 

Yangel sabe que los éxitos no llegan por casualidad: “Yo creo que son muchas cosas bonitas que me están pasando, todo eso es debido al trabajo, el esfuerzo y la constancia que uno tiene en la vida. Creo que he pasado muchas cosas fuertes, he tenido mucho sacrificio, como andar viajando solo desde los 14 o 15 años. Creo que son muchos los sacrificios para lograr las cosas y gracias a Dios me las está retribuyendo de la misma manera”.

 

Los valores, los sueños y el día a día

 

Para el jugador, la familia es siempre titular: “Creo que ellos se han esforzado mucho al igual que yo para lograr lo que estoy logrando. La persona que soy hoy en día todo se lo debo a ellos porque supieron criarme de una buena manera; me enseñaron bien claros los valores, el respeto que hay que tener en la vida”. En ese equipo también juegan Ángel, Mariangel, Miguel y Angelly, sus hermanos.

 

Antes de cada partido se encomienda a Dios, pues lo considera su fortaleza y su guía. Además hay alguien que aunque ya no lo acompaña físicamente, siempre está presente: “Le dedico todos mis partidos a mi compañero que considero como un hermano que está en el cielo, se llama César Maita, él conmigo era una persona muy alegre y lamentablemente falleció en un accidente”.

 

Su tiempo libre es limitado, razón por la que valora su descanso: “Trato de descansar el mayor tiempo posible, he tenido dos años que no tengo unas vacaciones; tengo solo unos días libres y luego retomar los entrenos, viajar, entrenar, jugar con la selección, venir al club. El poco tiempo que tengo fuera de las canchas trato de descansar y cuidarme mucho para poder rendir dentro de la cancha”.

 

 

La dedicación que lo caracteriza le permite anhelar con confianza las metas en el futuro próximo: “Mi sueño a corto plazo dentro del fútbol es seguir teniendo la mayor cantidad de minutos, consolidarme en la selección absoluta y salir al extranjero a un equipo élite”, asegura sin titubear el muchacho que además de talento en la cancha, responde las entrevistas con gran elocuencia.

 

En el fútbol internacional destaca al español Sergio Busquets y al francés Paul Pogba, en una larga lista de jugadores que admira. Afirma que le gusta su manera de jugar y cree que verlos hace que pueda mejorar su propia calidad de juego.

 

Para él, la mejor manera de sobrellevar los momentos tristes que pueden presentarse en el camino es estar con su familia o su novia: “Cuando no estoy con ellos, pienso en las cosas positivas y esas cosas son las que me hacen sacar las derrotas adelante”. Si no hubiese sido futbolista, habría estudiado ingeniería mecánica, comenta el jugador que asegura no tener una comida favorita y quien acompaña sus días con reguetón, tecnohouse y salsa.

 

Si Yangel Herrera hoy tuviese la oportunidad de hablar con el Yangel Herrera de diez años de edad, le daría un mensaje que puede ser tomado por todos quienes busquen una fórmula para acercarse al éxito: “Le diría que antes de ser futbolista tiene que ser una buena persona, con mucho respeto y muchos valores. Rodearse de buenas personas que vayan por el mismo camino que tú, que te ayuden cada día también, que te aconsejen y te apoyen en todo momento y que el esfuerzo y la lucha diaria te dan recompensa”.