Álex Pallarés, pura docencia y fútbol

 

Perfil Atlético

 


El 15 de diciembre de 1979 llega al hogar de Vincent y Mercedes en Barcelona, España, Alexandre Pallarés Piqué. Cinco años después la familia se muda a la ciudad de Valencia en donde han permanecido desde entonces. Los Pallarés están íntimamente ligados a la docencia, Vincent ha sido maestro de colegio y profesor de instituto, Mercedes también trabajó como maestra. Álex encontró en la dirección técnica una carrera que une la profesión familiar predilecta y el fútbol, su pasión.

 

 

Educación física y psicopedagogía

 

El DT atlético empezó su carrera con 19 años de edad cuando jugaba en el Club Deportivo Onda, un equipo de Tercera División de su pueblo, y una lesión lo alejó de la titularidad por doce meses y el equipo le propone que durante su recuperación, empiece a dirigir: “Entrené un equipo de chicos de 16 años, yo tenía solo tres años más que ellos. Empecé ahí, me gustó y ahí seguí”.

 

Escogió como carrera la educación física en la Universidad Jaume I en Castellón con miras a convertirse en maestro, como sus padres, y asegura que convertirse en entrenador surgió casi por casualidad: “Estaba estudiando, el Villareal hizo las instalaciones deportivas y amplió mucho el número de equipos que tenían en fútbol base así que fueron a la universidad a buscar entrenadores y ahí surgió esa oportunidad”. Su intención en aquel momento no era otra que probar y hacer algo de dinero mientras estudiaba.

 

De aquel día han transcurrido ya 17 años y para Álex todo ha sido aprendizaje. De hecho, al terminar su carrera de educación física, motivado por su trabajo con jóvenes, decidió hacerse licenciado en psicopedagogía, “Que es psicología aplicada a la educación”, explica. “Pensé que me podía aportar un plus como entrenador; una formación futbolística, haber estudiado educación física pero también esos conocimientos psicológicos”.

 

Hoy considera que esa opción resultó ser un acierto: “Quizá esa formación me ayuda sobre todo a empatizar mucho con los futbolistas, ser capaz siempre de ponerme siempre en su posición porque en el fútbol los que juegan siempre están contentos y si se gana, más todavía. Pero luego hay gente que no juega, y tener la capacidad siempre de pensar en ellos y ponerte en su lugar; lo que ellos sentirán, sus sensaciones, sus emociones, es algo que ayuda mucho para poder tener el grupo cohesionado”, explica.

 

 

Una carrera de juventud y crecimiento

 

En menos de veinte años, Álex se ha desempeñado con gran éxito en el fútbol base y la Segunda División. Antes de llegar a Atlético Venezuela dirigió en España, Catar, Rusia y los Emiratos Árabes. De sus experiencias internacionales comenta: “Creo que aportan mucho porque uno conoce su país, conoce su cultura, conoce su futbol y poder trabajar en otros países te ofrece un bagaje muy amplio a nivel cultural, a nivel deportivo, a nivel de organización”.

 

Su paso por el primer equipo que dirigió, el Club Deportivo Onda, fue de dos años. Luego fue fichado por el Villareal en el que durante cinco años trabajó en fútbol base y como segundo entrenador en el equipo B. Posteriormente fue a Catar durante un par de años, allí trabajó en las categorías inferiores de la Selección Nacional. Su regreso a España fue de nuevo de la mano del Villareal: “Dos años más donde compaginé un poco la dirección del fútbol base con entrenar al equipo Sub 18”.

 

Dentro de su país natal también trabajó en el Levante durante una temporada entrenando al equipo Sub 19. Allí recibió la oferta del Rubin Kazan, así que viajó a Rusia donde durante un año coordinó el fútbol base y dos más entrenó al segundo equipo. Su siguiente destino fue el Al-Jazira SC en Abu Dabi donde entrenó por una temporada al segundo equipo antes de aterrizar en Caracas.

 

Considera positivo su paso por diferentes países: “Yo creo que eso te sirve para conocer un abanico más amplio de países, de culturas, de mundos de fútbol, por así decirlo. Y te ayuda a ser mucho más flexible y a poder adaptarte mucho más a los nuevos contextos con los que te puedas encontrar”, dice quien ha dirigido el mejor torneo en la historia de Atlético Venezuela.

 

 

El técnico de Primera

 

“A Venezuela me motiva venir a entrenar en Primera División, eso es lo primero, y ahí muy agradecido al club, al Atlético Venezuela por darme esa oportunidad”, manifiesta Álex al tiempo que añade que también lo animó el reto: “El club fue muy ambicioso, puso unos objetivos muy ambiciosos y eso también me motiva y me hace emprender el viaje de venir para acá”, donde afirma contar con muchas facilidades otorgadas por el club.

 

El trabajo no ha sido en vano: en el Torneo Clausura que ha dirigido, el equipo nacional terminó segundo en la tabla de posiciones, con 35 puntos, razón por la cual no sorprende que la cantidad de trabajo no ha permitido mucho tiempo para conocer el país pero de sus meses en Venezuela el DT resalta: “Sobre todo la calidez de las personas, el trato humano diario es muy bueno, la gente es muy cálida y en ese sentido estamos encantados”.

 

Hablar en plural es necesario pues durante su labor en el Atlético ha estado acompañado de Jordi García Pallás, preparador físico español a quien conoció en el Levante: “A la hora de venir para acá viendo las necesidades del equipo requería un preparador físico pero además también la figura de alguien que tenga una gran formación en la previsión de lesiones y la readaptación final de los jugadores que tienen lesiones y él aunaba todas esas características”.

 

 

De personas y momentos

 

A Jordi lo define como “Un sensacional, magnifico profesional y aquí estamos trabajando juntos, conviviendo juntos y siendo mucho más que compañeros”, un elemento sumamente importante cuando la familia está a tantos kilómetros de distancia: “Llevar la distancia de la familia siempre es complicado porque uno los deja atrás y eso es difícil”. Su esposa, Laura y sus hijos Alexia de seis años y Marc de 11 meses, viven desde España los logros de Álex en Venezuela.

 

Las personas importantes ocupan un lugar especial en su corazón, primero está su familia. En su país natal, además de su esposa, sus hijos y sus padres, también viven sus hermanos; Marc es profesor en la universidad en Castellón, licenciado en filología catalana y comunicación audiovisual, y Eli es licenciada en comunicación audiovisual y periodismo y trabaja en un periódico en Barcelona.

 

Así como con su preparador físico actual ha logrado gran afinidad por ser su apoyo principal en la lejanía de casa, ha sucedido anteriormente con duplas de trabajo: Pepe Pastor, con quien trabajó en Villareal y en Rusia, Juan Luis Delgado, Sergio Navarro, Félix Sánchez. “Hay muchísima gente con la que he podido trabajar; gente muy válida, muy formada, muy buenas personas y que me han hecho estas experiencias muchísimo más fáciles”, recuerda.

 

La memoria no le falla cuando busca los momentos más emblemáticos de su carrera: el ascenso de un equipo juvenil en Villareal, la unión entre el primer y segundo equipo en el Rubin Kazan cuando disputaron la Europa League son algunos de ellos, pero resalta los que considera los mejores: “Sin duda es cuando ves futbolistas con los que has trabajado y les has intentado ayudar y han podido llegar al éxito y los ves ahí triunfando, como Santi Cazorla, Bruno Soriano. Reconforta mucho ver que esos jugadores llegan al éxito y si alguna vez hablas con ellos, te agradecen que los hayas podido ayudar en un determinado momento”.

 

Álex utiliza su tiempo libre en mantener la cercanía con la familia, para lo que las videollamadas son de gran utilidad. También disfruta ver películas; El nombre de la rosa es su favorita. En cuanto a actores, admira a Morgan Freeman y es seguidor del trabajo de Clint Eastwood como director.

 

Con la música no tiene preferencia aunque confiesa que cuando era más joven se inclinaba por el rock y le gustaba la banda Los Suaves. Con la comida no se lo piensa dos veces; si puede elegir, comerá Fideuá.

 

El deporte es evidentemente importante, de chico fue seguidor del Barcelona: “En mi familia era prohibido no ser del Barcelona”, pero después de su trabajo en el Villareal asegura que le tiene mucho aprecio. También es seguidor del básquet y el balonmano pues considera que son disciplinas muy emocionantes.

 

La lectura ha sido pilar de su formación, La trama de la vida de F. Kapra es su libro favorito y su sueño es seguir trabajando en el fútbol por muchos años más: “Es lo que nos gusta, nos apasiona y simplemente poder seguir trabajando en el mundo del fútbol ya es para sentirnos afortunados y ese es el único objetivo”.

 

La importancia de su familia es evidente cuando concluye que lo que le alegra es saber que ellos están bien, los momentos más preciados de su vida fueron los nacimientos de sus hijos y al responder quién es la persona que admira, no titubea al decir: “A mi mujer”.